"Desde la constatación de que los cambios sociales (y eclesiales) mecesitan tiempo, generaciones.Lo importante es seguir moviéndose en la dirección adecuada. No perder comba, como en el juego del <<escondite inglés>> en el que - como dice Marifé Ramos-lo importante es avanzar poco a poco sin que te vean, no vaya a ser que tengas que volver al comienzo. Con otras palabras, ser mas estrategas." (Asua Batarrita, Loli. ""Las mujeres en la Iglesia, ¿miembros de segunda", en "Por una Iglesia servicial y participativa" (VV.AA.). Verbo Divino, Estella, 1999. Pág.296 -negritas mías-)
Conozco padres y madres que tienen hijos e hijas cuya orientación sexual no es eclesialmente correcta, y lo ocultan –cierran los ojos a esa realidad tan cercana y querida-, o simplemente expresan su rechazo visceral a dicha orientación.
Con ello no quiero decir que vayan confesándola al primero que se les cruza en su camino la orientación sexual de su hijo o hija. Eso tiene que ver con la vida privada de su hijo. Por otra parte, no he visto a ningún padre que cuando me presenta a su hijo me diga,:“Aquí Luis, mi hijo mayor. Es heterosexual”. Sería ridículo. Igual de ridículo que si hiciera una presentación a la inversa.
Personalmente, como padre, poco me importa la orientación sexual de mis hijos. Lo que sí me importa es que tengan un firme compromiso con Jesús de Nazaret expresado en una opción clara y radical por su valores y por los sectores más vulnerables de la sociedad. Eso, en mi opinión, es lo más importante.
Me decidí. Tomé una fotografía (la que encabeza este reflexión) de dos figuritas que forman parte de la decoración navideña de nuestra casa. Sí, son dos “Papá Noel”. También tenemos colocado un belén que nos recuerda lo que celebramos durante estos días que están llegando a su final, la Natividad del Señor.
Pues bien, a mi nieta Raquel, que tiene tres años, le gusta coger las figuritas y jugar con ellas. Ayer estaba en casa y como de costumbre jugaba, bailaba y cantaba.
Hace unos días estaba leyendo el blog de Bryan Serchio, un cantautor y pastor ordenado por la Iglesia Unida de Cristo (UCC) donde escribía sobre la adoración cristiana progresista, y no pude por menos que identificarme con las palabras que estuve leyendo. De ahí que lo que escriba esté basado, cuando no seguido a la letra, en lo que leí.
A raíz de los manifiestos, comunicados y llamamientos que tanto FEREDE (a nivel estatal) como del Consell Evangèlic de Catalunya en relación con lo que se interpreta como un ataque a la libertad religiosa en España tanto por parte del Gobierno Central como de algunas autonomías (cambio de La ley de Centros de Culto de la Generalitat catalana) recordaba unas palabras escritas por mi apreciado Enric Capó, en Lupa Protestante ,hace unos meses que pueden servirnos como criterio de discernimiento en la marejada que se ha levantado en el contexto protestante español. Ahí van...
Gracias al pastor Italo Benedetti ha sido publicado en el Semanario italiano "Riforma" (SETTIMANALE DELLE CHIESE EVANGELICHE BATTISTE, METODISTE, VALDESI) mi reflexión "El perdón último de las víctimas" (Traducido al italiano por Patrizia Tortora). Desde aquí agradezco a Italo y a Patricia el privilegio de poder ver publicado mi artículo ( y una plegaria que escribí) en un semanario protestante tan relevante.
Hace unos meses hablaba con una miembro de i iglesia. En medio de nuestra conversación afloró un dato que me dejó impresionado.
En mi comunidad se cantaba el Himno de Riego (Himno de la República Española) con letra protestante. Mi querida hermana me lo cantó. Copié la letra. Me comentaba que incluso lo cantaba en los inicios de la dictadura franquista... ¡No lo cantes! -le decían- podríamos tener problemas. Y tanto que sí.
Transcribo dos estrofas... y arriba podéis escuchar la música.
"Señor la mies es mucha y pocos los obreros levanta misioneros en esta tu nación.
Haz que el Evangelio resuene por doquiera y goce España entera en esta tu nación."
"Un nuevo documental vincula el pasado turbulento de Guatemala con las personas que participan activamente en su presente. La película Granito: cómo desenmascarar a un dictador, en parte una película de suspenso político y en parte una autobiografía, sigue durante cuatro décadas a varias personas que buscan detalles que se puedan utilizar para hacer rendir cuentas a los responsables del genocidio perpetrado en Guatemala, donde los militares y paramilitares asesinaron a más de 200.000 personas.
"La promesa del Dios de la esperanza es la fuerza de choque contra una doble desilusión: los unos consuelan con el más allá y desilusionan declarando que el presente es incambiable; los otros dicen poder realizar con las propias fuerzas el cielo de la completa bienaventuranza y decepcionan arruinando inhumanamente el presente. Contra ambas posturas el hombre, esencialmente encaminado hacia el futuro, puede, confiando en la promesa, seguir siendo el que espera radicalmente aunque los pasos sean realitavamente pequeños. El no seduce lo totalmente nuevo a pobres novedades, ni recarga al hombre más allá de sus fuerzas con lo que sólo el Inigualable puede hacer. Unicamente el hombre que confía gusta por adelantado el nuevo mundo, siendo escuchador de la promesa. Ese hombre derrama tal gusto en torno de sí." (Hans Walter Wolff. Antropología del Antiguo Testamento. Sígueme,1974. Pág. 210,211)
Viendo la noticias en televisión (el video que encabeza esta reflexión) escuché que las oenegés encuentran problemas a la hora de recabar fondos para sus proyectos humanitarios. Es más, España –se decía- es un país que está muy por debajo de la media europea en relación con el número de afiliados a las organizaciones de ayuda. Se habla, desde hace años, de la fatiga del donante: “Ayudar, para qué, si nada cambia-.